A 30 años de su creación ¿Por qué Pokémon se convirtió en un fenómeno mundial?
La franquicia que ha sabido combinar comunidad, innovación y nostalgia.
Hoy, a tres décadas de su debut, Pokémon se consolida como una de las franquicias transmedia más lucrativas e influyentes del mundo del entretenimiento. Desde el lanzamiento de Pokémon Rojo y Azul en la consola Game Boy, la saga no solo redefinió el concepto de videojuego portátil, sino que dio inicio a un fenómeno cultural que hoy abarca anime, cartas coleccionables, películas, aplicaciones en teléfonos y una vasta línea de productos licenciados bajo el alero de The Pokémon Company.
El origen del fenómeno que construyó Pokémon en 1996 estuvo marcado por una idea simple pero poderosa: coleccionar criaturas fantásticas inspiradas en animales, objetos y cultura de la vida real, materializadas en regiones creadas por la desarrolladora de videojuegos Game Freak, que al principio fueron inspiradas en lugares reales en Japón, pero con el pasar del tiempo y la internacionalización de la marca Pokémon, fueron adaptando las nuevas regiones de su mundo a lugares de todo el mundo como Teselia, inspirada en Estados Unidos; Paldea, en España; Alola, en Hawái; Kalos, en Francia; y Galar, en el Reino Unido.

Romina Morales, secretaria académica de la Escuela de Diseño y Artes Digitales de la Universidad Gabriela Mistral, explica que “el atractivo inicial de Pokémon se basa en la experiencia de coleccionar criaturas y, como dice el famoso lema: ‘Atrápalos a todos’”. Sin embargo, el verdadero punto de inflexión fue su dimensión social. De hecho, completar la Pokédex exigía intercambiar criaturas con otros jugadores mediante el cable link de Game Boy, transformando la experiencia individual en una excusa perfecta para socializar con otros jugadores.
Esa dinámica fue, según la experta, la chispa que encendió el fenómeno global. “Esa dinámica social, que transformaba un videojuego en una experiencia social compartida, fue la chispa que convirtió a Pokémon en un fenómeno mundial”, sostiene Morales. En plena década de los 90, cuando la conectividad online era inexistente en consolas portátiles, la necesidad de reunirse físicamente con otros jugadores fortaleció la comunidad y convirtió a Pokémon en tema de conversación obligado en colegios y reuniones familiares.

Al tener a todo el mundo hablando de tu juego, el siguiente paso era importante: expandirse más allá del videojuego. La franquicia logró que quienes jugaban en la consola pudieran seguir la historia en la televisión a través del anime y, paralelamente, coleccionar cartas del Juego de Cartas Coleccionables, más conocido como Pokémon TCG. “Esta estrategia de lanzar contenidos en múltiples formatos de manera simultánea fue clave para consolidar a Pokémon como una marca que es capaz de acompañar a sus seguidores en diferentes espacios y mantenerlos inmersos en su mundo”, afirma Morales. Así, la marca construyó un ecosistema cohesionado que fortaleció su identidad.
Parte del éxito sostenido radica en su capacidad de reinventarse sin perder su esencia y, a nivel de diseño, los monstruos de bolsillo han evolucionado para conectar con nuevas generaciones, pasando de formas más puntiagudas y toscas a estilos más redondeados y amigables. Incluso la mascota icónica de la marca, Pikachu, ha sufrido cambios, pasando de un aspecto más robusto a uno más estilizado y dinámico, reflejando ajustes estéticos acordes a los tiempos.
En lo jugable, la fórmula central de capturar, entrenar e intercambiar se mantiene intacta, pero cada generación introduce algo novedoso, como los ciclos de día y noche, megaevoluciones y mundos semiabiertos, etc. Sumado a esto, plataformas de intercambio online como Pokémon HOME han refrescado la experiencia. Morales destaca que “este equilibrio entre tradición e innovación permite atraer tanto a jugadores nuevos como a los más antiguos”, combinando nostalgia con avances tecnológicos que van desde el pixel art en 2D hasta entornos completamente tridimensionales.
No obstante, el éxito comercial no ha estado exento de críticas. Entregas recientes como Pokémon Escarlata y Púrpura o Pokémon Espada y Escudo figuran entre las más vendidas de la saga, pero también han sido cuestionadas por su rendimiento técnico y apartado gráfico. “Existe un consenso en que Pokémon, en términos de jugabilidad y apartado técnico, no ha alcanzado el nivel que debería, considerando la tecnología actual”, señala la académica.
Las críticas apuntan a problemas de rendimiento, texturas poco trabajadas y la ausencia de doblaje de voz, una demanda recurrente entre los fans. Pasando a Pokémon Escarlata y Púrpura, Morales indica que, pese a sus ventas, “para muchos jugadores la experiencia fue frustrante, debido a la gran cantidad de bugs y glitches, lo que se percibió como un fracaso técnico”.
Aun así, la franquicia continúa buscando nuevos caminos, como lo demuestra Pokémon Legends Z-A, que propone una visión distinta de los combates y una construcción tridimensional más ambiciosa.
Treinta años después de su nacimiento, Pokémon mantiene viva la fórmula que lo convirtió en fenómeno: comunidad, colección e innovación constante, una combinación que no solo explica su longevidad, sino también su posición como uno de los gigantes indiscutidos del entretenimiento global durante 30 años.