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Análisis Moto G8 Power: Batería para no quedar desconectado

El último equipo de la exitosa familia G8 cuenta con impresionantes 5000 mAh que fácilmente alcanza para dos días sin recurrir a carga

Cuando nos propusimos probar el último modelo lanzado por Motorola en Chile tuvimos la duda de cómo plantearlo, ya que sabemos que smartphones aparecen por montones (al menos uno al mes) y es bien difícil tener que diferenciarlos porque todos ofrecen prácticamente lo mismo.

Y por esta razón es que hoy vamos a exponerles nuestra experiencia con el G8 Power pero desde un usuario normal, señalando qué es lo mejor y qué es lo que no nos convence del equipo que como característica principal cuenta con una súper batería de 5000 mAh que es la que le da el nombre al producto.

Y cómo no, partimos por la batería. Efectivamente cumple lo que promete, pues le dimos un uso considerado alto y sí, no fue necesario recurrir a la carga en dos días. Obviamente ya en lo último el nerviosismo de que se apagara y nos dejara desconectados se hizo presente, pero no pasó. Llegó raspando, pero llegó. Igual, tiene carga rápida gracias al cargador de 18W que incluye.

Continuamos con las cámaras, que esta vez trae cuatro y que cumplen muy bien para el rango de precio del teléfono. Es importante aclarar esto para disipar las dudas que podría generar un equipo de cuatro cámaras gama alta que se acerca al millón de pesos y un equipo gama media con las mismas cuatro cámaras que cuesta menos de un cuarto de millón.

La principal es de 16MP y cumple, entrega buenos colores, buena definición. La segunda es una cámara de 8MP con zoom óptico de 2X (permite fotografiar objetos a distancia) y cumple también, aunque la imagen no resulta todo lo nítida que se esperaría. La tercera es también de 8MP, pero destinada a ofrecer un ángulo de visión más amplio (permite que más objetos quepan en la imagen) y también logra lo que promete. Aquí un ejemplo de la diferencia entre la cámara principal y la wide.

Cámara wide 8MP

Cámara principal 16MP

Me quiero detener en la última cámara de 2MP y que utiliza sensor Macro, ese que permite tomar fotografías con detalles alucinantes a un par de centímetros, porque el resultado es realmente espectacular. Y hay que reconocer que es un ítem que Motorola ha sabido trabajar muy bien desde que la hizo debutar en su línea One. Pues bien, la cámara entrega una gran definición a corta distancia mostrando detalles que sorprenden. Además, logra colores justos.

Sobre el rendimiento (Octacore con 4 núcleos a 2.2 GHz y 4 a 1.8 GHz y 4GB RAM), no estamos en un equipo tope de línea, pero cumple bien. Cuenta con una configuración interna correcta que lo hace combinar acertadamente sus piezas para tener una experiencia de juego más que aceptable sin sobrecalentarse ante la exigencia. Hay cosas que un usuario avanzado sí nota y se sufre las consecuencias si se quieren hacer varias cosas al mismo tiempo. Viene con Android 10.

Terminamos con la pantalla y su estructura externa. Es una pantalla que no sobresale, pero entrega colores cálidos, que la hacen lucir. Tiene un tamaño de 6.3 pulgadas e incluye la cámara delantera dentro de ella, lo que le permite no tener grandes bordes, aunque el inferior aún nos parece muy grueso. En la parte trasera aloja las cámaras y al centro el bien logrado lector de huellas, que es rápido y está bien ubicado. El material de la cubierta es plástico y sobrio. Puede que resulte algo resbaladizo, pero al tener buen agarre se siente seguro.

En definitiva, es un equipo hecho para conquistar a quienes no quieren pagar de más por buenas prestaciones (puedes conseguirlo por poco más de 200 mil pesos) y que Motorola vuelve a dictar cátedra en cuanto a subirle un poco “el pelo” a la gama media sin tener que aumentar su precio, algo que otras marcas están pecando (incluso las chinas que usaron el concepto solo para hacerse conocidas). Y dos extras: el que aún tenga radio fm y la limpieza de su Android más los conocidos y usados gestos Moto, sin duda lo hacen una excelente opción.