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Análisis: Ori and the Will of the Wisps

La secuela del videojuego es una verdadera obra de arte visual que se combina muy bien con una jugabilidad atrayente y que no agota

Nos dimos el lujo, el lento lujo de probar Ori and the Will of the Wisps, la segunda parte de un videojuego lanzado en 2015 y que nos presentó por primera vez al protagonista, el espíritu blanco del bosque, que nuevamente tiene que internarse en lo más profundo para combatir a las fuerzas malignas que buscan acabar con todo.

El juego parte con una larga e impresionante introducción que rápidamente nos posiciona en un lugar de detalles preciosos y música espectacular. Sin exagerar, la historia se inicia tras estos casi diez minutos iniciales en donde no podemos hacer mucho más que avanzar, retroceder y saltar.

Al ir avanzando podemos ver a Ori combatir con grandes enemigos, utilizando más armas que en la primera versión del juego y manteniendo obviamente su jugabilidad “Metroivania”, esa que mezcla las formas de Metroid y Castlevania. Aclaro desde ya que, si no eres de esos que guste de gastar mucho tiempo en pasar una sola etapa, este puede ser un título muy lento, pero nada es porque sí.

Los llamados “jefes” ahora cuentan con una barra de energía y Ori tiene más campo de acción en las batallas contra ellos que en la primera parte. Sí son complejos de derrotar (tan así que al llegar a uno de ellos se siente esa sensación de no querer pasar por eso) pero es algo que se agradece porque te obliga a seguir jugando más.

A lo largo del desarrollo de la historia también te vas cruzando con otros personajes menos importantes pero que te plantean misiones paralelas que si bien no entregan mucho aporte a la historia misma, la refrescan y te permiten “respirar” un poco porque sí, a ratos es un juego denso pero que no agota.

Ori and the Will of the Wisps es un juego que require de tiempo, porque no es llegar y avanzar. Pasará que en varias oportunidades (a mí me pasó seguido) tendrás que dejar de apretar botones y abrir bien los ojos para observar todo tu entorno y descubrir cómo seguir adelante, teniendo incluso que retroceder un poco para rehacer algo que necesitamos para avanzar y eso se mantiene a lo largo de todo el juego.

Cuando combinas gráfica, música y jugabilidad estás frente a una obra de arte de los videojuegos y eso es lo que nos deja este Ori and the Will of the Wisps, un título de esos que pueden pasar desapercibidos en la Store si no jugaste el primero pero que es totalmente recomendable y que de verdad vale la pena jugarlo. Está en Xbox y PC.