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Análisis Galaxy Z Flip: Modernidad retro

Probamos el segundo teléfono flexible de Samsung que al doblarse cabe en el bolsillo de la camisa

Poco a poco las empresas de tecnología nos ha ido empujando hacia los smartphones flexibles contando ya con tres tipos de plegado diferente: Tipo libro (Galaxy Fold), Clamshell (Moto Razr y Galaxy Z Flip) y como “libro al revés” (Huawei Mate Xs). No sé aún si sea necesario este tipo de equipos pero ya están.

El caso del Galaxy Z Flip es particular porque cargaba sobre la espalda con el semi fracaso del primer plegable de Samsung, el Fold, que presentó problemas en la pantalla, reclamos y hubo que mejorarlos para sacar la versión 2.0. Además, llegaba con el mismo concepto del Moto Razr, es decir, que se cierran tal como una concha. Y con estos antecedentes tenía todos los ojos puestos encima.

Partamos por su exterior, el que es tan atractivo como sucio. Las huellas se marcan en demasía (probamos el color morado) tanto como para que los ojos se fijen primero en eso que en el dispositivo en sí. Por fuera cuenta también con una pequeña pantalla de 1.06 pulgadas que entrega notificaciones y datos menores como la hora. A su lado se encuentra el módulo de cámaras, una gran angular y una ultra gran angular, ambas de 12 MP y el flash.

Pasando al interior, nos encontramos con una pantalla Dynamic Amoled plegable de 6.7 pulgadas y en la parte superior la cámara delantera de 10MP dentro de la pantalla, siguiendo la tendencia de los teléfonos actuales. Y la duda máxima sobre si se nota el plegado en el centro…pues sí y mucho, pero termina no importando tanto.

Sobre su configuración de hardware cuenta con un procesador Snapdragon 855+, 8GB RAM y 256GB de almacenamiento. Estas características permiten que se comporte sin problemas a la hora de trabajar y jugar. Y la batería es de 3.300 mAh con carga rápida y también inalámbrica. Un gama alta de tomo y lomo.

El punto bajo que tiene el equipo son las cámaras, que se desempeñan bien pero no para el rango de precio que tiene. El video es algo tosco y se mueve bastante para ser un gama alta. Sin embargo, se entiende que el equipo no está destinado para ser una máquina de fotos al estilo P40 Pro de Huawei ni tampoco tiene el super zoom de 100x del S20 Ultra. Menos le podemos pedir que grabe videos como el Note10+ o siquiera que tenga la batería del Galaxy A31 que llega a los 5.000 mAh, porque ese no es su foco.

Hablamos de un asunto vintage, algo retro, que busca evocar los grandiosos días de los equipos tipo concha, el estilo que daba el cerrarlo para cortar una llamada, eso tan llamativo que hizo que el Moto V3 (en otros lados Razr) fuera un éxito. De eso se trata este Galaxy Z Flip. De tomar algo icónico de principios de los 2000 y dotarlo con la última tecnología (bueno, no tanto) para seguir empujando un nuevo segmento en los celulares, los súper premium. El presentar una modernidad retro.

Lo demuestra su precio que es alto (casi un millón y medio de pesos) pero a la par de otros modelos normales, con la condicionante que no logran lo mismo. Si el Fold es un equipo plegable pensado para los ejecutivos, una herramienta de trabajo, este Z Flip es más fashion, para lucirlo.