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[Reseña] El Planeta de los Simios - Nuevo Reino: Una saga que sigue evolucionando

La saga continúa demostrando que puede avanzar hacia novedosas narrativas sin la necesidad de recurrir al remake o a la repetición.

Simio y humano, ¿juntos, fuertes? Esa es la pregunta que engloba a todos los eventos de Kingdom of the Planet of the Apes (El Planeta de los Simios: Nuevo Reino), la más reciente entrega de la renovada franquicia que sigue evolucionando en buenos términos desde la obra maestra protagonizada por Charlton Heston en los 60, inspirada en la novela de Pierre Boulle.

Aunque El Planeta de los Simios original siga siendo insuperable, la saga ha sabido moverse por narrativas nuevas sin la necesidad de recurrir al remake o a la repetición, presentando con la trilogía de César el nacimiento del mundo dominado por los simios.

La historia del honorable líder que encabezó la revolución de los simios concluyó, lo cual es reforzado en los momentos iniciales de la nueva película dirigida por Wes Ball (Maze Runner), para trasladarnos varias generaciones después de la época de César, en un mundo donde la naturaleza recobró el planeta y los simios son la especie dominante. Los humanos retrocedimos a un estado primitivo, sin la capacidad de comunicarnos con el habla y moviéndonos en manadas.

Ahí es donde conocemos a un joven simio llamado Noa (Owen Teague), quien pertenece a una tribu que vive alejada de las grandes comunidades de simios. Están en vínculo con la naturaleza, criando águilas como compañeras, y poseen tradiciones alejadas de lo que podríamos definir como moderno. Cuando su camino se cruce con una humana que oculta más de lo que aparenta, la destrucción llega a su hogar proveniente desde sus propios pares, llevando a Noa a un viaje en el que descubrirá que desconoce demasiado del mundo en el que vive.

Pese a que los humanos ya no somos la especie dominante del planeta, las peores características de la humanidad, inevitablemente, son heredadas por los simios en un mundo el que se pudo haber tomado un camino muy diferente. "Simio no mata a simio" dejó de ser una regla absoluta.

Acá hay tiranos y explotadores que no dudan en pasar por encima de los suyos para lograr sus objetivos. Hay creencias y creyentes, y hay quienes olvidaron -a propósito, o por desconocimiento total- el legado de César, quedando totalmente desvirtuado para el uso de quien prefiera aprovecharlo. Ahí entra Próximus César (Kevin Durand), quien adopta el nombre del honorable líder de su especie para convertirse en un verdadero dictador que busca el conocimiento del pasado para construir su reino. Tan lógico como despiadado, es el mejor personaje de esta nueva entrega, pese a que recién entra en escena a la mitad del metraje.

En el caso de Noa, se sigue paso a paso el camino del héroe propuesto por Joseph Campbell en la construcción de su aventura, desde la separación de su hogar para iniciar su misión, encontrando a su mentor, Raka (muy bien trabajado por Peter Macon), y conociendo a su enemigo, tomando decisiones que marcarán al futuro de su tribu y de su propia especie. Es el viaje para convertirse en campeón, uno que se cruzará con el de Mae (Freya Allan, mejor que en tres temporadas de The Witcher), la humana que representa la búsqueda por recuperar el mundo anterior que ha desaparecido.

Ambos tienen sus respectivas misiones y, a momentos, los mismos objetivos, pero las metas son muy distintas cuando dos especies deben intentar convivir en el mismo mundo que reclaman como suyo.

Ball logra capturar la espectacularidad del entorno en el que se desarrolla la historia, un mundo postapocalíptico rendido a la naturaleza, y la producción denota un importante avance técnico en lo que respecta a la interacción entre los personajes humanos y los simios digitales, con el trabajo de captura de movimiento dando grandes momentos como el de un observatorio o la reacción a la sorpresa de Mae.

Al contrario, hay múltiples secuencias en las que confundimos a los personajes al no contar con rasgos tan característicos que puedan diferenciarlos, especialmente cuando se suceden las secuencias de acción. La historia firmada por Josh Friedman (Fundación, La guerra de los mundos) sabe moverse por nuevas narrativas. Aunque no logra evitar del todo algunos lugares comunes, incluyendo guiños a la película original, avanza bien en la construcción de las bases para la actual saga.

Se repite constantemente la interrogante: ¿juntos, fuertes? La respuesta puede tardar en llegar, porque Nuevo Reino es tan solo el inicio de una nueva trama, una que tiene sus bandos definidos y objetivos claros.

Aunque es el primer capítulo de una nueva historia, su viaje es redondo y cierra satisfactoriamente, dejando al espectador ansioso por conocer lo que será el próximo capítulo.

El Planeta de los Simios: Nuevo Reino ya está en cartelera en los cines de Chile y Latinoamérica.